No es una clase de karate.
Es un sistema.
El Forge Passport, el currículo por edades, los valores integrados en cada clase y el papel activo del padre. Todo conectado. Nada decorativo.
El karate del polideportivo
no es esto.
En la mayoría de academias, tu hijo aprende katas, se presenta a cinturones y tú lo traes y lo recoges sin saber qué aprendió ese día.
En The Forge el sistema es diferente en su raíz. No hay cinturones por asistencia. No hay progresos vacíos. No hay actividades municipales con un uniforme encima.
Hay un currículo específico para cada edad, un objeto físico que hace visible el progreso (el Forge Passport), un valor trabajado cada mes con misiones concretas y un papel activo del padre que no existe en ningún competidor local.
- ✗ Cinturones por tiempo
- ✗ Sin registro de progreso
- ✗ Mismo programa para todos
- ✗ Padre observador pasivo
- ✓ Cinturones por mérito real
- ✓ Forge Passport con misiones
- ✓ Currículo propio por etapa
- ✓ Padre parte del sistema
Tres etapas. Tres sistemas.
Cubs, Wolves y Lions no comparten el mismo programa adaptado. Cada uno tiene su propio currículo, diseñado desde cero para esa edad.
El primer entorno de hábitos
A los 3 años no se enseña técnica de combate. Se construyen las bases: atención, escucha, turno, coordinación, y el primer hábito de salud. Cada clase es un juego con estructura. Los niños no lo notan — los padres sí.
La progresión real comienza
En Wolves se introduce el sistema completo: técnicas codificadas, el Forge Passport activo con misiones, el primer sistema de cinturones por mérito y el Life Skill mensual con misiones en casa. El padre pasa de espectador a cómplice del progreso.
La transformación real
Máxima prioridadLions ataca los tres dolores centrales del padre de esta edad: pantallas, falta de foco e inseguridad. El sistema está diseñado para retener y transformar. El niño de 9-13 años que tiene un Passport activo no abandona — porque dejar The Forge ya no es dejar una clase. Es dejar algo suyo.
El Forge Passport.
No es un diploma.
Es el registro permanente de cada técnica aprendida, cada valor trabajado y cada misión completada — dentro y fuera del tatami.
El Passport requiere la firma del padre o madre. No es una formalidad. Cada carta de valor tiene misiones para el tatami, para casa y para el colegio. El padre firma cuando ve que su hijo lo ha hecho. El instructor sella cuando lo observa en clase.
Tú eres parte del sistema. No solo el que lo trae y lo recoge.
Un valor al mes.
No en un póster. En la vida.
Cada mes hay un Life Skill: el hilo conductor de todas las clases de ese mes, el contenido de la carta del Passport y las misiones que ocurren fuera del tatami.
Estos valores tienen misiones específicas en tres contextos: tatami, casa y colegio. El padre puede ver — y verificar — si su hijo los está practicando.
¿Qué ocurre en esos 60 minutos?
Cada clase tiene estructura fija. El niño sabe qué viene después. Eso es parte del sistema.
Protocolo de bienvenida. Activa el modo de atención. El niño entra al tatami y sabe que aquí las reglas son distintas.
5 minutos. El instructor pregunta. Los alumnos comparten si trabajaron las misiones en casa. La firma del padre tiene peso aquí.
Técnicas codificadas del currículo de la etapa. Se trabaja lo que hay que saber para el siguiente nivel del Passport.
Las técnicas se practican en contexto. En Cubs como juego. En Wolves y Lions con progresión hacia combate real.
El instructor recuerda el valor del mes. Los alumnos salen con una misión concreta. No se va de clase con las manos vacías.
45 €/mes.
Por qué tiene sentido.
No es el precio de una clase de artes marciales. Es el precio de un sistema que trabaja con tu hijo 3 días a la semana y con tu familia el resto del tiempo.
Compara con una academia de idiomas (80-120 €/mes) o con una actividad municipal sin sistema, sin Passport y sin papel para el padre. Cuando ves lo que incluye, la pregunta deja de ser "¿es caro?" y pasa a ser "¿dónde más encuentro esto?".
Los precios exactos por etapa y las opciones de cuota están en El Club.
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